miércoles, 25 de septiembre de 2013

Hayvi de la montaña

(A Victoria Lopez, con cariño)
 
Te quiero, hayvi de la montaña.
Te miro desde mi puerta 
justo a la hora del amanecer
cuando sales a recorrer 
el tiempo que te habita.
 
La mujer de ojos serenos que espera 
en la entrada de la estancia
es como tú;
en su mano derecha sostiene 
un manojo de maíz,
un recuerdo amarrado en la izquierda,
converge en su rostro el genoma
de una estirpe ancestral.
 
Ypacarai, a lo lejos,
se inspira con el viento frío 
y canta a la mujer una canción 
que habla de viejos poemas.
 
Hayvi, ya no perturbes más
mi silencio,
deja que Victoria y sus perros
lleguen a mi orilla, 
deja que me cuente las noticias
que bajan de la cordillera, 
que yo
le contaré las mías. 
 
(*Hayvi: Voz guaraní. Llovizna)

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