miércoles, 9 de octubre de 2013

Ya no te pareces a Joan Manuel Serrat

La primera balada que me cantaste
me hizo llorar de felicidad;
eras idéntico a Serrat
en esos años saturados de Kennedys
y canciones de protesta.


Yo, que apenas entraba a la facultad,
recibí una bomba lacrimógena de bienvenida
y tú me salvaste de morir de miedo
secando mis lágrimas de alquimia
con tu pañuelo
borracho de Aramis y vinagre.


Llevabas tu guitarra al hombro,
la hebilla de tu cinturón de cuero
proclamaba a gritos tu virilidad,
pero eran tus ojos de bohemio
los que descubrían toda tu ternura.


Eras dulce y bello, un cuerno de marfil
librado de la matanza,
eras el vivo retrato de Barcelona,
y en cada beso tuyo
yo me sentí Lucia.


Hoy ya no somos los mismos,
-sobre todo tú-,
que de aquellas canciones de ambrosía
te lanzaste a envejecer
ahogado en amasijos de facturas,
carros nuevos, casa impecable
y vida con póliza Premium.


Ya no te pareces a Joan Manuel Serrat,
y es cierto, él también ha envejecido,
pero sigue con la guitarra al hombro,
soñador, rebelde e insumiso,
escribiendo y cantando como siempre,
y llevándose los años por delante 
con su alma libre de poeta.

2 comentarios:

  1. Buenísimo Emilia, tu poema excelente, Joan Manuel Serrat...genuino, siempre me han hecho llorar algunas de sus canciones, simplemente me estremece.

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