lunes, 5 de mayo de 2014

Angulo recto

Hay una calma insomne
en el rincón
que nos amaba.
 
Nuestro rincón
era un friso bohemio,
un angulo recto donde tamizábamos 
dolores de cabeza,
sensaciones de hastío,
buenas películas francesas,
gritos de asombro ante
el orgasmo brutal,
momentos de suave regocijo.
 
Nuestro rincón estaba apelmazado
de libido,
de sábanas limpias y conchas
de mar,
de mullidos edredones donde
la carne eréctil
encontraba refugio.
 
No hay postulado que resuelva
la formula de nuestros cuerpos
moviéndose en sincrónico galope,
ni hay traducción
que explique
la prosa clandestina de tu voz 
invitandome a beber de tus fluidos
como si fueras
la fontana de Trevi
haciendo realidad mis deseos.
 
Hay un silencio extraño
en el rincón que nos amaba
porque no estás,
porque tu almohada no está
y es otro el manantial al que arrojo 
algunas monedas
para que se cumplan
todas mis ansiedades.

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