jueves, 15 de mayo de 2014

Penumbra

Mi viejo par de zapatos 
se clava al final 
del gusano gigante que espera.
Un Rambo pintado de verde nos indica:
 
"Sonrían, 
y cuando les diga que avancen, háganlo. 
No hablen mal del régimen, 
sean agradecidos
con el magnánimo que les da de comer" 
 
La fila se atemoriza, miran a otro lado,
no se dan por aludidos
si vuelan en el aire aromas 
de disidencia. 
El temor y la necesidad aconsejan:
 
"Calla y no repliques.
Pueden mirarte feo,
pueden quitarte el número que te toca,
pueden decirte lo que quieran, 
pueden reírse en tu cara, 
pueden disparar a tu cabeza.
Pueden,
pueden, 
pueden" 
 
La fila avanza, 
las manos esperan una bolsa de comida.  
Mis viejos zapatos 
comienzan a escupir agua con sangre
mientras miro al suelo con insistencia.
Ahora no sonrían, no lo hagan. 
 
Acaba de apagarse la última luz 
que todavía quedaba 
en la penumbra.

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