miércoles, 28 de mayo de 2014

Una ración de eternidad

Me han hablado sobre la eternidad,
tan solicitada por los acaparadores,
 han revelado el secreto
mejor guardado de la historia
en una rueda de prensa.

Es cierto;
somos lo más cercano a lo divino,
pero nunca nos consultaron
si aspirábamos a permanecer en esta situación
más de lo estrictamente necesario.

Persuadidos estamos
que la mayor parte de este viaje
mal llamado "Vida"
la pasamos muy mal,
rezamos y sonreímos
por la promesa de lo eterno
como quién corre
bajo una lluvia interminable,
y apenas disfrutamos de un rayo de sol
o de un pequeño terrón de azúcar 
se nos viene abajo el paraguas,
se nos dispara la diabetes
como recordatorio de que la vida
y la buena suerte
no son muy eternas que se diga.

Cada quien reserva para si
una ración de eternidad, 
cada quien desea
seguir llorando más allá del cielo,
 con un obituario pegado a la frente,
y aun esta sombra que escribe
por no dejar que el tiempo la someta,
esa mujer que me vigila
desde el espejo
alberga una ilusión por lo imperecedero
y en ocasiones sueña
con escribir para siempre.

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