martes, 10 de junio de 2014

Fenómeno casual

Ya cayeron
todos los dientes de mi boca
tan tristemente como mi credulidad.
Ya se han venido abajo iconos y braguetas,
los párpados de mi estupor,
las narices frías, 
el diccionario socialista,
el muro de Berlín, 
los miembros intoxicados 
y los antifaces 
de quienes tanto estimaba.
 Estoy presenciando un fenómeno casual, 
una lluvia de estrellas, 
informe meteorológico fallido,
accidente de tránsito,
manifiesto redactado
con absurda prepotencia.
En realidad,
yo soy el accidente,
y pretenden atarme a una grúa
para arrastrarme fuera de la vía
porque molesto a los viajantes,
porque qué dirá la gente, 
porque la calle no es mía, 
porque la basura se aglomera. 
Poco miden quienes no entienden
que alguien como yo,
enemiga del lastre, 
enemiga mortal del alpinismo,  
no me lanzo al suelo a llorar
sino a escribir poesía.

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