viernes, 27 de junio de 2014

Las gatas mullidas de calle

Las gatas mullidas de calle
se echaron a dormir en el callejón,
un pequeño interludio 
de cinco sentidos 
mientras fuman un cigarro 
y la esquina se calienta.
En pequeñas dosis, en pasos breves
los faunos de neón se aproximan 
a reclamar deudas de droga,
besos olvidados,
carteras robadas.
Las gatas se niegan;
ellas no le deben nada a nadie,
ellas no saben nada de monas, 
olvidos ni ladrones, 
ellas saben de sexo, de polvos 
blancos y breves,
ellas saben de susurros y jadeos,
de manos cariñosas a precios solidarios,
pero siempre recomiendan 
a todos los faros del camino
mirar al suelo con atención;
tal vez tengan la fortuna de encontrarse
con un encendedor, 
un preservativo sin usar 
o un permiso de conducir 
que se cayó por accidente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario