lunes, 30 de junio de 2014

SÁLVAME

Sálvame de tener la boca cerrada  
cuando caiga la lluvia bajo techo.
 
Sálvame de la insipidez de la comida, 
las listas de racionamiento,
las agónicas esperas 
y los pensamientos a ultranza.

Sálvame de los paracaidistas, 
saqueadores de nuestra democracia.
Sálvame de los acaparadores 
de bolsillos llenos
y conciencias vacías. 
 
Sálvame de una pistola en la sien, 
de todas las iniquidades, 
el maldito rancho en el cerebro
la mediocridad del gobernante, 
la resignación del gobernado.
 
Sálvame de seguir sentada viendo
como se acaba una nación
sin presente, 
sin mañana,
llevando láminas de zinc
en las costillas, 
un perro muerto en los ojos,
un partido de fútbol 
al que llegamos ciegos
de esperanza
y del que salimos llorando 
siempre.

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