miércoles, 18 de junio de 2014

Virgen de piedra

No se ha secado la argamasa 
de tu divino semblante,
no se ha borrado de tu boca la respuesta 
a tantas plegarias, 
y aun se agita
el delicado azabache de tu pelo,
rozando la memoria. 

Me he acercado a tu rostro sin edad,
he quitado algo de tierra de tu mejilla,
y te he abrazado,
gloriosa madre de Dios,
porque renuevo mi fe
en tu mirada. 

Una imagen, una historia, 
una virgen de piedra 
que propicia este encuentro causal 
pues mucho has esperado,
sabia y fuerte,
durante medio siglo de silencios.

Mucha es la fe que obra prodigios,
mucho el afán
para verte reiniciar sin dilaciones
el destino postrero de tu viaje,
porque allí,
adonde vayas, cubrirás con tu manto 
de amor,
al pueblo que te venera.

5 comentarios:

  1. Sin duda alguna Emiliana la fe obra prodigios pero sobre todo nos ayuda a caminar más
    Saludos desde España, un abrazo.
    Pilar

    ResponderEliminar