miércoles, 16 de julio de 2014

JARDÍN ABANDONADO (Soneto)

El verso que me roba las entrañas
en muchas soledades va tatuado 
desde la triste noche en que has marchado,
me miran desde el techo las arañas.
 
La rosa que arrancaron las guadañas,
el puño cruel que todo ha devastado.
Cavilo en mi jardín abandonado
mientras miro a lo lejos las montañas.
 
La sombra que me sigue, al abrazarme
me deja la añoranza de un latido
que es todo lo que al fin pudiste darme.
 
Aun vive el corazón, no se ha extinguido.
Si tú te has empeñado en olvidarme,
pregúntame si yo lo he conseguido.

1 comentario:

  1. Precioso poema con encanto emocional y un aire lírico.
    Un saludo

    ResponderEliminar