lunes, 7 de julio de 2014

Tito mio

Tito mío,
Rodriguez de tantos boleros, 
todavía seduces a más 
de un corazón enamorado.
No se extingue el resplandor de tu música,
de esa voz varonil y sedosa
que se agiganta al ver lo novedoso,
donde los nuevos románticos
nos "Cantan" 
en su jerga incomprensible, 
bestial y monótona
cómo aman a sus mujeres, 
cómo las comparan con perras en celo,
cómo las cortejan a tiros, 
cómo las inician en la droga,
cómo las revientan a trompadas
y las utilizan como mulas
porque las quieren mucho.
La profundidad de sus letras
es justamente la necesaria
para ahogarse en una bacinilla. 
Así que yo, 
sin retóricas fuera de lugar
decido mantenerme a la antigua
y sigo creyendo en el amor
al escucharte, 
Tito mío,
Rodriguez de tantos boleros.

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