martes, 15 de julio de 2014

Virgen dormida

Paseando por El Valle, mirando tu santuario, 
escribo el blanco verso de una Virgen que duerme,
inmaculada y bella, teñida por las nubes,
que triunfa sobre el  tiempo mientras callada, espera.

He entrado a tus umbrales, te he visto con asombro
y en medio de mi llanto recito, canto y rezo,
mirando la belleza que todavía perdura
en el  divino rostro de la Virgen bendita. 

Después de muchos años, de soles y de lluvias
no ha desaparecido tu celestial mirada,
asoma una sonrisa de tu rostro sereno
 rezando una plegaria, rogando por nosotros . 

Que he de escribirte, madre, que tú ya no lo sepas, 
si en cada pensamiento tú brotas en la espuma
 y generosamente, por  tu misericordia
 me has inundado el alma de amor y poesía.

Guardado  está en El Valle Del Espíritu Santo
su más bello tesoro dormido entre el  follaje.
Ha terminado el sueño de la virgen dormida 
y se despierta el pueblo que tanto amor te tiene.

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