sábado, 9 de agosto de 2014

FIERA Y MIEDO II

Mi boca es un cadáver consumido
por el pantano cruel de mi amargura,
al fin he retornado a la cordura
que tu insensible amor ha pervertido.

Me obligas a dejarte, yo te pido
por este fatuo amor que en su locura
nos dio momentos llenos de ternura,
echemos esta carga en el olvido. 

Y en este cuerpo ardiente que es mi vida
y en esta sombra mustia de mis pechos
firmada está con sangre mi partida. 

Yo volveré a mi casa, tú a los lechos
donde recordarás mi despedida
con mil amores vanos y maltrechos. 

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