sábado, 9 de agosto de 2014

Mi sepelio


Ya he dispuesto como debe ser mi sepelio.
En primer lugar,
no quiero tarjetas de invitación ni procesiones,
no quiero obituarios, no quiero lágrimas
ni contadores de chistes en mi velorio.
Fumen todo lo que quieran,
coman muchas galletas
y tomen mucho café caliente,
lean poesías
y no me recuerden con tristeza,
no se lamenten si no pude llegar a tierra firme
y me quedé varada en un río de aguas ennegrecidas.
No suspendan actividades
ni le pidan a Dios por mi descanso eterno,
que lo que yo más quiero es escribir
y les voy a salir en sueños para atormentarlas
si se les ocurre la idea
de poner flores en mi tumba,
de regalar recuerditos y rosarios.
No, no y no.
Regalen lo que yo más amo,
lo único bueno que logré en la vida:

Mis poemas.

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