domingo, 14 de septiembre de 2014

Navegada

Los dos grandes navegados
de mi terruño insular:
La madre del pescador
y el Cristo De Pampatar.

Vinieron hace ya siglos
desde un remoto paraje,
Ella al espíritu santo,
él a decirnos "buen viaje".

Zarparon a ras del viento
con la brújula al oriente,
hacia Pampatar las velas,
hacia El Valle el sol poniente.

El barco encalló en la playa;
la brisa de sal costeña
se ha sumergido hasta el fondo
de la fe margariteña.

Así nos llegó la Virgen
y el Cristo de Pampatar,
dejaron atrás a España
para en Margarita estar.

Por eso, soy navegada
como la Virgen bendita,
como el Cristo de otros mares 
que se quedó en Margarita.

1 comentario:

  1. Bellísimos Emilia! estoy encantada con tu Blog y tus poesias

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