miércoles, 8 de octubre de 2014

Carta de una ex.

Querido Germán: 

Quiero por medio de esta carta darte las gracias de todo corazón por haberme abandonado. 
Debo reconocer que los primeros días lloré como una madre, pero el llanto, aun siendo intenso fue muy breve, cosa que no te agradezco porque paré de llorar yo sola.
Quiero que sepas que la casa está completamente restaurada, estos últimos 6 meses desaté un huracán que borró toda huella tuya en este hogar, que ahora es todo mío. 
Tengo un hermoso jardín; en ningún rincón se ven botellas de cerveza medio vacías, ni colillas de cigarrillos en el piso, ni interiores sucios en el baño. Al fin tengo la casa ideal.
Pretendo además que te enteres que no quedé arruinada ni mucho menos minga. He bajado 14 kilos, he rejuvenecido diez años, acabo de terminar un curso de locución y ya tengo mi propio programa de radio. Mi profesor y socio viene a visitarme todos los jueves y se va los sábados. ¿Qué tal? 
Lo único que si lamento y que por cierto es la causa de que te escriba, es que te llevaste la licuadora de mi madre. Es algo de gran valor sentimental para mi, devuélvemela por favor. 
Quédate con todo lo que te llevaste, incluso con la malparida gata que me trajiste de regalo de cumpleaños y que nunca sirvió para nada porque ni ratones cazaba. 
Ya para despedirme, confieso que te quise, pero lo mejor de todo fue que al irte, hiciste el milagro de que yo me quisiera más. 
Por favor, no te enojes ni te enfermes, no te voy a ir a cuidar.
En síntesis: JÓDETE.

Cariñosamente. 

Tu ex.

2 comentarios:

  1. jajaja esta muy bueno Emilia, Gracias por tus perlas de amor y desamor!!!

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  2. Graacias Belkys, aprecio mucho que me leas querida.

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