sábado, 25 de octubre de 2014

Los carteles de la patria grande

Calle ancha, concurrida,
muy lejos, un pájaro canta.
Me detengo a mirar la lista
de ganadores de prebendas, 
cachorros de la patria grande, 
enemigos de la sarna imperialista  
publicados en sendos carteles. 
Un cartel dice:
"Es malo ser rico"
 
¿Donde está la parte que dice:
"Es el lobo, es el lobo"
que los pendejos no vieron?
He pensado esto en voz muy baja,
no hay carteles informativos para eso.
 
Un cartel dice:
"Hacemos cotidiano lo extraordinario"
Debieron ser más precisos, añado:
 
Hacemos revoluciones de retrete. 
Hacemos santos de bodega. 
Hacemos harina cada tres meses.
Hacemos cien muertos semanales. 
Hacemos racionamiento diario.
 
Hacemos doblar las campanas...
Doblemos a la izquierda.
 
Colectivos, cazadores de carteras,
chivatos y brujas, vendedores de tiros,
te ofrecen discursos
y fanatismo a prueba de agua; 
aseguran los patriotas
de carne, puerco y pollo,
que si cooperas te pondrán a valer, 
te darán todo lo que necesitas
a cambio de tu integridad,
tu silencio,
tu obediencia, tu rodilla en tierra,
tus balidos.
 
Un gigantesco cartel muestra
la cara del presidente de la república, 
la sonrisa del presidente de la república,
el exclusivo traje 
del presidente de la república,  
la cédula forjada del presidente de la república.
 
He llegado
al tramo final de la vía.
Un cartel dice:
"Tenemos patria"
 
Cuidado entonces, 
el cartel informativo cambió de acento. 
El cártel vive, el cártel es todo, el cártel 
te hará rico,
la entrada del prostíbulo
está cerca.

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