jueves, 13 de noviembre de 2014

Que han hecho con Caperucita

Después de vieja me entero; 
todos los cuentos que leí de niña 
son los precedentes literarios 
de Playboy. 
Los personajes que adoraba, 
resistentes al tiempo y al olvido, las historias
 que despertaron en mí la pasión 
por escribir y leer
están llenos de imágenes sexuales, 
cuerpos cavernosos, 
pubis explícito, 
ninfómanas y asesinos en serie. 
No lo sabía...
yo solo vi un lobo, una niña, una cesta 
con un paño de cocina, una casita 
en el bosque, una abuela, 
un leñador y un susto cada vez que madre 
me contaba el final.
Jamás escuché 
que la caperucita le dijese al lobo:
"Qué pene tan grande tienes" 
Yo solo leía, 
porque no existían prepucios ni vaginas, 
ni ramblas seminales
en la imaginación de un niño.
Por eso, 
en ocasiones me resisto a crecer.
Es insoportable convivir 
con el morbo 
de la gente grande.

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