jueves, 4 de diciembre de 2014

AUTORRETRATO

Soy una boca muy breve 
para dar besos que ahoguen, 
piernas que rematan 
en pies pequeños 
en comparación al resto de mi cuerpo.
 
De mi rostro, todo. 
Los ojos, 
la mirada, la media sonrisa Giocondina; 
las orejas más discretas
que cualquier musgo soñaría tener. 
Una nariz ni muy chata, ni muy cómica. 
Cabello castaño oscuro, corto, suave, 
cayendo en el piso,
tiñéndose de canas.

Alas de gaviota, voz profunda, 
cuarto creciente,
uñas sin anuarios ni esmalte.

Mis manos perecen cuando
me estrechan 
manos más grandes. 
Mis manos y yo somos
un ser desproporcionado, 
vamos a la izquierda, 
vamos de acuerdo,
de gigante a enano como los juegos
de niños.
 
No soy alta,
más bien anónima, ausente, 
una isla que fluye cuando escribe, 
un estambre
que corre cuando llueve,
un poema constante. 
 
Soy una dentadura incompleta, 
voy por debajo, por dentro, 
no hago cola,
paso después, sin número,
paso
y no me importa.

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