lunes, 24 de noviembre de 2014

Lo que pienso de mi obra (2011)


Hablemos
y escribamos
con absoluta sinceridad matemática. 
La mitad de la obra de mi vida no sirve 
para nada. 
La mitad de la otra mitad 
puede potencialmente ser descuartizada 
por un corrector de estilo al que, 
desde ya, 
me provoca matar 
y la parte restante, 
despojo 
de mis delirios de grandeza solitaria, 
solo sirve para que me acosen 
sexualmente 
una pila de poetas mediocres 
      que no saben que soy lesbiana.      



jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Pernil o mortadela? (Soneto)

Qué triste navidad la que me espera,
pues llega para echarme lavativa;
no hay puerco que en diciembre sobreviva  
y no termine en vil chicharronera. 
 
Ya está montado el guiso en la caldera, 
preludio de mi suerte decisiva, 
donde mi tierna carne nutritiva 
será pernil y hallaca dondequiera. 
 
Y les pregunto yo: Si no encontraran
más carne de cochino en el mercado,
¿Se van a conformar con mortadela?
 
 Sabrá Dios que sorpresa nos deparan, 
de todo lo que ya nos han quitado, 
 en esta ruina que hoy es Venezuela.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Que han hecho con Caperucita

Después de vieja me entero; 
todos los cuentos que leí de niña 
son los precedentes literarios 
de Playboy. 
Los personajes que adoraba, 
resistentes al tiempo y al olvido, las historias
 que despertaron en mí la pasión 
por escribir y leer
están llenos de imágenes sexuales, 
cuerpos cavernosos, 
pubis explícito, 
ninfómanas y asesinos en serie. 
No lo sabía...
yo solo vi un lobo, una niña, una cesta 
con un paño de cocina, una casita 
en el bosque, una abuela, 
un leñador y un susto cada vez que madre 
me contaba el final.
Jamás escuché 
que la caperucita le dijese al lobo:
"Qué pene tan grande tienes" 
Yo solo leía, 
porque no existían prepucios ni vaginas, 
ni ramblas seminales
en la imaginación de un niño.
Por eso, 
en ocasiones me resisto a crecer.
Es insoportable convivir 
con el morbo 
de la gente grande.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Grito de libertad

Terapia asistida, 
aspiración profunda, 
nota breve que anima a permanecer 
en nuestro afán.

Contamos con la oportunidad 
que nos damos, contamos 
con nosotros mismos,
tejemos una historia por suceder, 
malvivimos minutos, delirios,
ganancias y pérdidas, 
adquirimos ovejas para inducir el sueño 
y las dejamos ir al despertar. 

Relajemos los músculos, 
adoptemos una posición firme e indoblegable, 
punto de partida de lo posible.

Ahora, 
hagamos lugar en nuestra caja torácica
a la fuerza de lluvias, semillas 
y surcos abiertos. 
Giremos brazos, piernas y entrañas, 
velas sin dueño, 
grito primario de gargantas contenidas, 
ósmosis de nuestra lucha.

Con fuerza, valor, 
con sangre de todos nuestros muertos, 
con sangre de toda nuestra vida,
gritemos:


¡LIBERTAD!



lunes, 3 de noviembre de 2014

La suma de todas las plagas

No es casualidad, es ley, átomo,
requiebro, genoma,
sencilla operación aritmética.
La suma de todas las plagas llega, 
mata, miente, devora campos,
silos y despensas,
nada sobrevive. 
 
Pacto, cónclave, bula, 
burla, sofisma oficial, ellos
revientan de risa, de cofres del tesoro
en paraísos fiscales,
de Dom Perignon con fresas,
de obesidad. 
 
Escupen: Escuálido, 
hemos expropiado tu nombre, 
tu dignidad, 
tu boca, tus ojos, 
hemos asesinado a tus hijos 
y nada has hecho.
¿Quién puede derrotarnos?
 
Vuelven a reír, 
lanzan excremento en todos
los hogares, 
se limpian los colmillos, bailan,
estrenan nuevo vestuario, 
se reúnen con sus testaferros,
copulan, se intoxican
y vuelven a reír. 
 
Pero, un día, una mañana, 
sin que nadie haya podido explicarlo
salieron en la lista de los más buscados,
 cortaron sus cuentas, publicaron sus fotos 
en los aeropuertos, 
salieron en televisión, esposados,
luciendo extrañas pelucas,
invocando el derecho internacional.

Se quedaron sin aliados,
sin dinero, sin fresas,
les asignaron un número, un overol naranja,
una foto de frente y dos de perfil.
Murieron pobres.

Ya no

Por causas imprevistas, 
a consecuencia del infructuoso vuelo
de mis senos caídos, 
gracias al movimiento  sísmico
que solo se supera mirando realidades,
ya no estoy en la marquesina de tu estreno,
ya no formo parte de tu lista 
de prioridades, 
ya no tengo flores con café y galletas 
en la cama, 
ya no recibo mensajes de texto,
ya no está mi nombre en tu agenda, 
en la palma de tu mano, 
en tus huellas dactilares.
 
De igual modo, ya no tenemos desayuno,
ya no se desata la llovizna
justo cuando estoy por irme 
por lograr que me quede
para disfrutar de un rápido polvo
que traspase blusa, carne y sueños.
 
Nuestro estatus, 
devaluado y fuera de moda
es blanco de especulaciones, 
objeto de chismes y burlas,
es noticia sesgada,
es página que corre.
 
 Ya no soy
nada de lo que una vez 
era el top ten de tus erecciones,
y lo más ruin es que
ya no soy tan barco, tan vela,
tan horizonte,
para cambiar una vida 
que creí lista y envuelta,
para buscar 
un desconocido modo de vivir.