domingo, 1 de febrero de 2015

Ecos de la calle

La risa, sí.
Sé lo que es eso.
Sé lo que es
mostrarle al mundo
las encías,
el sabor a menta
de la pasta de dientes.
 
Yo también reía, yo
me cepillaba
en días desterrados al olvido,
en espejos
cuarteados de sarna, 
en rostros irreconocibles.
 
Yo reía,
reía sin parar,
pero llegó la piedra, 
arrancó todos mis dientes
y me dejó 
una interminable mueca
de horror.

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