domingo, 1 de febrero de 2015

METAMORFOSIS

Hoy quiero confesarte lo que debí decirte
hace ya mucho tiempo; mi culpa fue callar, 
y prolongué una historia que bien pude evitar
llenando nuestra vida de rancias cicatrices. 
 
Decir adiós no es fácil, pero en mi muda pena, 
en vez de sufrimiento, me llevo lo bonito,
la mar de tus abrazos y el rombo laberinto 
en donde adolescente, feliz, yo me perdiera.
 
No voy a retractarme, no acortes la distancia, 
no esperan por nosotros los años venideros,
no sirven frases sordas, pues se las lleva el viento,
y solamente queda tu risa solitaria.
 
Yo seguiré adelante, tú harás lo que tú quieras.
Pensarlo es cosa absurda, ridícula y muy tonta,
pero decirlo en verso me vuelve mariposa
que en su metamorfosis, se ha convertido en piedra.
 
Y entre las lineas rotas que escribo, sin querer, 
se van desvaneciendo las puertas, las ventanas,
los surcos arrugados de nuestra vieja cama,
y todos esos años que ya no han de volver.

1 comentario:

  1. Unos pensamientos muy loables, decir lo contrario sería faltar a la verdad por relativa que pueda ser.
    En la vida, hay de darle a las situaciones los valores que merecen sin cortapisa alguna. El presente es lo que realmente cuenta para alcanzar la armonía y un equilibrio emocional justo y procedente.
    Un saludo cordial amiga de letras.

    ResponderEliminar