miércoles, 11 de marzo de 2015

Soneto Divorciado III

Apelo, Señor Juez, a su conciencia,
estoy hasta el cogote de este orate, 
inútil, como rancio escaparate
que no tiene cabida en mi existencia.
 
Me ha puesto una demanda por demencia,
para salir airoso del combate,
y que nada me toque del dislate,
matando mi derecho y mi paciencia.
 
Que viejo tan ridículo y palurdo.
Después de ser salmón en la corriente,
se ha vuelto del pantano un cocodrilo.
 
Y aunque parezca el colmo del absurdo,
le pido al tribunal que sea prudente,
y metan a ese viejo en un asilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada