martes, 5 de mayo de 2015

SONETO DIVORCIADO IV


Hoy has perdido el juicio y tus cabales,
hoy tienes la completa certidumbre
de que finalizó mi mansedumbre.
Si tienes tantas quejas, dime cuales.
 
Igual que lo hacen ciertos animales,
que brincan con la cresta echando lumbre,
igual tú no has perdido la costumbre
de echarme a mí la culpa de tus males.
 
Y como te conviene hacer un trato,
te asombras, me amenazas a sabiendas
de que puedo acusarte por maltrato.
 
Allí dejé las lámparas y el gato,
me llevo las pinturas y las prendas,
y busco otro marido de inmediato.

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