sábado, 25 de julio de 2015

Estudio poético del amor que no existe

Estación de trenes, parada de bus,
qué más da donde sea. Yo 

igual estoy sentada sola,
y conmigo, la que me sigue

en silencio, escribe y come
maní con cáscara.
 
La paradoja más importante
de hoy
es no poder
ser tú, porque no eres;
es no ser yo, y
ni por casualidad
puedo ser esa anciana feliz
que abraza a sus nietos,

que han llegado
a llorar y mojar la cama.
 
El primer letrero que se ve
en el andén,
me dice que ya te acercas. 

 La silla que me detiene
me hace pensar.
No quiero otra cita
que no sean tus manos,
no quiero la música
que no te evoque,
no aspiro más cordón umbilical
que el de tus ojos.
 
Es absurdo ser tan cursi, es
un súbito desliz en mi abstinencia,
la cavidad de un tórax
que no aguarda.
 
Yo aquí, tú en las letras,
en el aura invisible de los cuadros
de maestros renacentistas.
 
Igual no lo sé,
yo te espero en una estación de bus
atestada de poemas
sin sentido,
sin quererlo, sin falta,
esperando que existas.

miércoles, 8 de julio de 2015

EL MANIFIESTO DE LAS TUERCAS

Nosotras, blástulas ferrosas,
esculturas matemáticas,
partiremos hacia destinos insospechados
con más entusiasmo
del que mostramos al quedarnos aquí, 

pues no tenemos opción de irnos
a ninguna parte.


Manifestamos más furia que ingenio
al decir que no,
que no,
que no somos rebaño,
que esta vida no nos aguanta.


Nos declaramos en brusco desacato,
no iremos a la caja;
nos desenroscaremos, crearemos
un cisma
con las arandelas,
y con las aburridas llaves
que nos manipulan.


Los camiones de mudanzas
constituyeron un sindicato
porque están
en mora con la realidad,
porque los pernos
ahogados entre ruedas
no se conforman con su vida.


Nada gira a favor del que suda,
todo se atrasa, se queda,
se estanca,
se empoza, se oxida;

todo va en favor del que engaña
y destruye,
ellos son los magnates de las chiveras,
a ellos les pertenece todo.


Vayan a joder a su madre.
 Por mucho que presuman, solo hay
sarna y hollín detrás del oro. 

¿Para qué cohibirnos?
 Si los andamios se quejan, nosotras,
¿por qué no?

lunes, 6 de julio de 2015

SHIT, HELP.

A mi primer hijo lo tuve
en un pozo séptico. 

 Me encontraron

unos hombres vestidos
de azul,
con gorros negros
y guantes negros
  y lentes negros. 

 Mi hijo tiene los ojos
igual que el galán de la novela
de las diez.
 Mi hijo vuela, se escurre
como el Niagara,

y yo tiemblo
por el intenso frio de la noche. 


 Mi hijo salió en el noticiero

cuando lo sacaron 
 del fondo del pozo. 
 Los hombres vestidos
de azul
dijeron que estaba bien,
que las heces amortiguaron
su caída. 

 La mierda, ayuda.

sábado, 4 de julio de 2015

Ecos de la Calle II

Los botines de los policías
parecen hocicos de escualos,
amasados con sexo a prueba de balas.
 
Los falos hacen la fila para entrar 
al cine, a ver si el color enciende,
y ayuda a dormir por una noche a la manuela,
reservada para los menores.
 
Los dientes están amarrados
a las trompas de Falopio de las nenas
que corren por el callejón.
 
Detrás de ellas, las patrullas, las luces verdes,
amarillas y rojas, las fanfarrias,
los altavoces pasando raqueta,
y las maldiciones de los jibaros.
 
Los operativos nocturnos son un trueque.
Tú me das lata,
yo te doy viaje,
tú me das cariño,
yo te doy truca,
yo te doy carne,
yo te doy rabia.
 
Las putas son una entelequia.
Tienen consistencia grumosa
y pasta sabor a semen
en lo mas profundo
de todas sus metáforas.