sábado, 17 de octubre de 2015

Estudio poético de como lo hacen las putas

La técnica de mi trabajo
se resume en guardar silencio,
abreviar minutos,
frotar con tenazas abrasivas

tu miembro cavernoso,
para que te vayas rápido,
y yo pueda fumar con toda calma.
 
La tertulia sobra, no es tiempo
de hablar sobre tus pecas en el cuello,
y la ropa nueva que tienes,
y la música que te gusta,
y las nalgas apretadas,
y el ciático que muere de los nervios,
y el pene que no sale.
 
Yo soy la diosa contrita, risco
que todo el mundo busca
en los acantilados, beso
con sabor a vagina sin lavar, pied
ra
que tropiezas solo una vez.
 
Acabe rápido pues, véngase,
lleva más de media hora
y yo me fumo
de ganas de quemar en los volcanes
los restos del naufragio de mis uñas,
la boca, las cordales, los colmillos.
 
Ya terminó, al fin,
ya quiero la humareda entre
mis manos;
mientras tú me ves como si fuera
una mosca en la sopa, y vomitas
que te den tu dinero,
que te cambien el plato,
qué terrible servicio,
qué calor,
queda semen
metido en las rendijas de mi carne.

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