martes, 22 de diciembre de 2015

TAN PEQUEÑO, TAN GRANDE

 
A Carla Patricia Oliveros De Ferreira,
al pequeño Mathias, con amor.
 
Hay un niño que vive a mi lado, muy lejos
de la mustia tristeza, de la hiel del destino;

porque tiene en sus ojos un confeti de abrazos,
que regala y prodiga con sincero cariño.
 
Tengo un niño en las manos, en la piel, en las venas,
con mejillas rosadas, con la magia del verde
que despide el follaje del jardín en que habita,
y el azul primoroso de su ropa y juguetes.
 
Es un niño que escribe, es un niño que corre,
que dibuja a su perro, que le canta a las aves
con la voz sin palabras recubiertas de nubes,
y el sentir de su mundo tan pequeño, tan grande.
 
Hay un niño que vive a mi lado, muy lejos,
y tan cerca de todo lo que brota y florece,
porque su alma es reflejo del amor cristalino
con que arrulla a su madre, que lo cuida y lo quiere.

1 comentario:

  1. Bella construcción, acentuada en cada letra, de ritmo continuo, que fluye sin prisa. El amor de un niño, cristalino.
    La música del compás de la poesía sigue resonando en mí.
    M Victoria

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