miércoles, 30 de septiembre de 2015

CUANDO LA LLUVIA ES MÍA

La lluvia, cuando es temprana,
es un desahogo de los párpados del cielo
en la mañana.
La lluvia, cuando es tardía,
incordia,
retrasa y excusa.

El aire huele, las nubes se condensan, 
las cejas se juntan, el trafico colisiona
en un big bang de gente apurada,
los perros callejeros se regocijan,
los vendedores de periódicos se enojan
y cada gota nos da de beber
algún recuerdo de la calle. 

La lluvia, cuando es citadina,
es un corolario de ruidos,
un renacuajo feliz,
cauce de cloacas, paraguas y chaquetas,
agua en el aire,
nueva cita con el peluquero,
fijación por los sismos recurrentes.

La lluvia cuando es solo mía, 
llueve sueños,
llueve la ducha,
llueve mi café marrón,
llueve el poema,
llueven los dedos hábiles
y las piernas abiertas,
llueven las miradas,
los aros de cebolla, la risa,
llueve otro marrón, llueve
toda la riqueza que no tengo, 
y todos los amores
que no olvido, por el ojo de la cerradura,
al escribir. 

martes, 15 de septiembre de 2015

CISMA ERÓTICO EN NUESTRO ANIVERSARIO

He desnudado mi closet, hoy,
después de tantos años

de costumbre,
para dejar a mi ser enloquecido
mirarte tal cual eras.
 
Niño, delgado, pétreo,
miembro rosa y atorrante,
fluido espeso
que brama como el río
cuando llega a la cumbre.
 
Sé,
-tú también te enteraste-
que fuimos la Barbie y el Ken de los setenta,
convertidos
en Capulina y Viruta,
llenos de años, canas y gordura,
pero convenimos
en guardar el secreto
de nuestra bestial ceguera.
 
Tú sigues acosándome despacio,
allí, así, sigues
volcando en mis sudores
tu gel de blanca espuma,
yo insisto en sonrojar los recovecos
de mis fantasías.
 
Hay un cisma, un trueno, una
fruta que cae, un silbo que muere,
una carne que codicia,
un jadeo agobiante
que no prescribe,
que se adhirió a tus ojos,
a mis pechos,
a tu lengua,
a mi hombre.
 
Y sonrío, perversa,
al ver a mi adorado proboscidio
hacerme caravanas entusiastas,
mientras me quito el sujetador.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

NO VUELVAS

Admito,
que en mi primera noche sola,
me bebí toda la destilería de la ciudad,
un tsunami pasó por mis cabellos,
y llegué, -dermis pegada al tejido óseo-,
a parecerme mucho a Lady Gaga.

Pero, por obra de un repentino trueno
de conciencia,
-de pie, como las montañas-
ya se ha terminado mi velorio.

Concluyo que mi duelo está caduco,
leo las recomendaciones
de mi horóscopo diario,
escucho la rabia de mis amigas
y miro la borra del café, tan acertada,
sincera, positiva y motivante.

Suscribo cada afirmación tuya,
cada vaticinio del mañana,
cada barril de ron, tristeza y arrugas,
soledad y ruina
que me lanzaste al irte.

Restauro, por respeto a mí,
todas las metáforas torcidas
al quererte,
todas las respuestas
que hoy entiendo al encontrarme.

Abro un nuevo capítulo, otra casa,
un lastre que me deja,
un baño sin pelos ni pedos.

No vuelvas.
Yo vuelvo a ser aquella,
la de la agenda telefónica inmensa,
en mis manos de nuevo,
lista para usar.

lunes, 7 de septiembre de 2015

PENÉLOPE SIN

Las hembras del lado este
llegan justo a la hora convenida.

 La más grande, la buenota, 
tiene cara de serpiente,
sonrisa fácil, latidos acelerados,
magma en la vagina.
 
Se llama Penélope Sin. Se cuelga
de puentes, tubos, próstatas;
come dormida, viste a la moda,
y su bífida lengua sobresale
del pantalón.
 
Todas esas mamitas se operaron,
compadre,
-tú no digas nada-,
todas son barítonos de carrera,
pero tienen cuerpos de diosas,
la boca grande, caliente,
las nalgas, suaves,
muslos de concreto,
tetas firmes.
 
Todas cobran por adelantado,
todas bailan,
no hay mujer que las iguale,
no hay pantorrillas mejores,
no hay humo clandestino que no fumen,
y todas, sin excepción,
tienen un filo en el paladar,
para circuncidar miedos
y ansiedades.

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL CHIVO DE LA BOINA ROJA

Camarada, llame a los combatientes,
es hora.
¿Hay que cantar el himno del partido?
no me lo sé,
pero si lo cantas, yo muevo la boca
para acompañarte.
 
Primero,
quiero güisqui del bueno,
quiero mi vainita,
quiero agradecer al mar de la felicidad
por todos los favores recibidos.
Luego, quiero tomarme una foto
con los chivos,
con mi boina roja,
para que todos me envidien.
 
Quiero ser presidente, gerente,
director;
ya tengo mi padrino,
ya me dieron el título,
la tesis salió barata.

Por fin, camarada,
se acabó el racismo
que nos tenia relegados
a ser unos bolsas,
mientras los hijos de papá
se llevaban los trabajos buenos,
esos,
donde estás todo el día en un escritorio,
de corbatica y café,
hablando por teléfono con las jevas.
 
Que me pongan donde hay, sí,
que me pongan;
yo soy chivo, donde yo pase,
que no quede nada.
 
Por último, le pido a dios
o al diablo, a quien sea,
que esto jamás se termine.
Por fin hay inclusión,
y no volverán los días
cuando por culpa de los oligarcas,
era pobre.