sábado, 28 de noviembre de 2015

ACTA DE CAPITULACIÓN

Fui la primera en firmar
el acta de capitulación de las calles.

No me justifico,
no esperé a que fuera de día
para pedir un bolígrafo robado,
no me imaginé el mañana peor
ni mejor,
 estampé mi firma a toda velocidad,
loca por largarme,
sin dar explicaciones ni extenderme
en raros argumentos ni mentiras.

¿Qué voy a decir?,
¿Cómo me sentía?
cuantas hambres llevé
en la espalda, cuantas dunas,
y mis manos, llagas y pez,
cuanto más de lo mismo,
una bacanal de uñas mordidas,
un ejercito de piojos
viviendo de mi ausencia.

 Eso pasó, más nada, firmé
y me fui,
para nunca más caer,
porque me cansé de estar
cansada.

martes, 10 de noviembre de 2015

Declaración De Tristeza

Dime que sí,
y escribe.

Yo no lo haré, mi letra
parece una hilera de gusanos,
un desfiladero

de mentiras con una dirección
probable
y un destinatario que tal vez
no la quiera.

Copia, explica en frases cortas
lo que yo descubrí en otras lenguas
que hablaban calé
y escupían heroína
como quien toma chocolate y galletas.

Escribe, di que estoy muerta,
que las mañanas son grises
y mis ojos
son el fondo de una botella
con el hambre perdida en la basura.
 
Di que nunca quise lastimarles,
que en el día
las buenas intenciones eran
vasos de agua clara,
pero de noche eran veneno
hirviente,
que me obligaba a robarles
y escapar de prisa.
 
Pregunta,
que fue de aquella
que muchas veces dijo que iba
a la escuela
y terminaba, pubis abierto,
tetas dormidas,
vendiendo orgasmos
a cambio de una fumada.

Di que los recuerdo,
y que a veces
quisiera abrazarlos,
pero las paredes pesan
y no puedo moverme.
 
Di, aunque sea inútil,
que aún los amo,
y que esto
ya no es una carta,
es una declaración de tristeza.

domingo, 8 de noviembre de 2015

TEORÍA Y PRÁCTICA I

Los poetas son un muro de cayos,
viven como perros
corriendo tras los piojos, 

siembran rocas con tropezones
de carne,
son el ácido
del litro de leche que se pudrió
en la nevera,
el recibo de luz que todos consumen
y un idiota paga,
ropa vieja para obesos
que nadie compra.
 
Yo prefiero a los artistas,
esos que dicen "da un paso,
luego otro y caminarás", esos
que se tiran un peo de marmolina
y los aplauden los críticos,
ellos me aclaran las ideas
y me inspiran tanto, tanto
y mucho más arriba,
que compraría todo
lo que lleve sus nombres.
 
Los poetas de verdad
son un clavo en la pared,
los otros son un adhesivo,
 están hechos de letras,
 pero viven de otras cosas.