sábado, 23 de enero de 2016

ABISMO LUNAR

Cuento y escribo 
en una noche de luna;
punto de encuentro de locos, acertijos,
música y poemas.
 
Me voy directo a la fase más lejana,
y espero. Vuelvo a sentir
el silencio que me trae
tus ojos por sorpresa.

No me convierto en vampiro,
no soy la nueva versión
de los lobos esteparios,
articulados y diestros
en el arte de socavar montes y paredes;
para mi asombro,
no me lleno de pelos ni aúllo
ante el brillo que despide
la redondez de tu nombre,
solo me guardo la calma
mientras llegas.
 
No me transformo en Bela Lugosi,
no soy el blanco y negro
que busca glóbulos rojos, 
no hay balas de plata ni cruces
cuando la luna se acerca.
 
No sucede nada malo; 
no hay abismos ni finales tristes
y no salgo a morder,
ni me da por leer licantropía,
solo empiezo a describir
el éter de tus gritos en la noche,
la forma caprichosa de tus ojos
verdes, cercanos, llenos, 
más que ayer,
como la luna que nos observa.

jueves, 21 de enero de 2016

TEOREMA DE LA CÓPULA LÉSBICA

Tengo en la sección de mis memorias
un capítulo dedicado
a la mecánica de fluidos,
a la luna persa,
caminante,
fase creciente de tu libido,
lana suave y nocturna.

El preámbulo,
como parte del morbo,
es también contemplación
y murmullo,
se angustia si no llegas,
se apaga si te marchas,
se disuelve en tu amor si te desnudas,
se abraza a tu voz si me hablas.

Nos mide la inmediatez del sexo,
nos urge;
a tí te da por reírte
de mi boca abierta,
a mí me ahoga
la salivación en exceso
que irriga las ramblas
de tu pelvis.

Las dos, apretadas,
somos forma y línea,
planteamos un nuevo concepto
del triangulo,
del sudor constante,
del sabor a sal de tus pezones erectos,
del orgasmo que confirma el teorema.

Cierro los ojos,
guardo tu sueño, oigo el sismo
del aire
que deja de jadear y se serena
mirando en un reloj pasar las horas.

miércoles, 13 de enero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL AMOR QUE LLEGA

Lo más parecido al amor
que yo conozco
es la necesidad de cambiarme
la ropa interior
cada vez que te veo,
y es que entre mi cornea y tú,
entre mis piernas,
entre tus dedos curiosos y mis gritos
hay un pacto secreto, trashumante.

Me volví loca mucho antes
de que las direcciones me perdiesen,
y las llamadas de siempre dejaran
de importarme
para convertirme en fan de tu móvil,
de tu voz,
la única que adoro me caliente
las orejas y las entrañas.

Lo más emotivo que hay
son los prefacios que te anuncian
llegando hasta mi calle, preguntando,
besándome las ansias delirantes,
quitándome la ropa y el aliento,
haciendo del gerundio, anatomía.

Lo más parecido al amor
que yo he sentido,
es esperar sin poder entender
porqué todo es tan decadente,
porqué nada me enerva
y hay algo que falta,
me busca, me crispa, me ronda
la punta de mis pechos y la calma
que desaparece
cuando llegas
y vuelve a mi cama en silencio
cuando te vas.

sábado, 9 de enero de 2016

NADA QUEREMOS DE HUGO CHAVEZ

Llegó lo que faltaba, las sandeces
de la revolución agonizante
haciéndose la víctima, tunante,
y hablando de las mismas idioteces.

Declaran con la voz casi en un hilo
la banda de ladrones caraduras,
rasgando de dolor sus vestiduras
con lágrimas de viejo cocodrilo:

"Qué ofensa a nuestro eterno comandante,
qué insulto, qué sacrílego pecado
al padre de la patria venerado.
Qué han hecho con las fotos del diamante". 

El pírrico mojón por el que llora
la mafia pervertida y traicionera,
que cerca del final se desespera,
e invocan al difunto en mala hora.

¡Hipócritas! El pueblo ha derrotado
el culto al megalómano y orate;
la ruina de este pueblo, su dislate,
la causa de que todo esté arrasado.

Les puedo asegurar con energía,
que todos celebramos esas fotos 
que a la basura van, junto a los tontos
que tanto veneraban su falsía.

Que vaya a la basura, sin más gloria
que un brujo y una vela, pues bien sabes 
que ya nada queremos de hugo chavez,
ni de su triste paso en nuestra historia.

viernes, 1 de enero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA DUDA

Hace pocas horas partió,
en dos mitades exactas,
el monumento a la duda.
 
Los que le vieron irse sostenían
que se despidió de todos,
y a sus más cercanos enemigos regaló
una estampa de la santísima trinidad
que resultó ser un calendario
de la temporada de huracanes.
 
Los que le leían, afinaban
el aire, porque solía hablar
muy bajo, para que no lo vieran,
tosía un poco, se comprimía
en trozos de flan y copas de sidra.
 
Los que le trataron, sabían que era
muy buen poeta,
que era mujer, que era artista,
que era el Nat Geo de la infancia,
pero la mayor parte del tiempo se ahogaba
en palabrería,
porque escribir era su forma de decir adiós
sin marcharse nunca.
 
Los que le amaron, perdonaron cada uno
de sus escalones, formaron
un séquito de despedida,
apagaron la luz, porque acalora
y distrae el momento final de un poema 
sin objeto, dirección,
remitente y sellos postales.
 
Hace pocas horas me levanté,
cerré los grifos de toda agua pasada,
me vestí igual que ella,
me senté a escribir,
sentí mi cabeza y mis leños
quemarse en un alud de indecisiones,
abrí, me abrí dos veces,
me rehíce,
y el poste de luz al pie de mi cama
me dijo adiós al amanecer.