jueves, 10 de marzo de 2016

MARIPOSA, SEXO Y POESÍA

Cuando es de día, nos cubre
y nos acosa
un cruel presagio,
cuando gira la tierra
en torno al sol, un año muere.
 
Cuando te levantas
luces como una mariposa
atenta al ruido
y a la respiración acompasada de mi pecho
en plácida armonía con el sol
que distribuye espacios de luz
entre las sombras.
 
Cuando te tuve, ya era mayor
y tus diecisiete años eran un atentado
contra la moral, los mandamientos
y los devocionarios,
ya era tarde para el sexo demandante,
ya era tarde para hervir
de pasión,
ya era tarde para volver a casa.
 
Cuando me amaste
no pasó nada ni antes ni después,
cuando te dije que sí,
sonreíste;
y eras, en verdad,
el vivo retrato de una mariposa.
 
Cuando te fuiste
no lo sentí,
cuando yo me marché
no me pasó por la cabeza que jamás volvería,
pero sé que aún estás
porque escucho tus alas batir
en la respiración acompasada de mi pecho,
dándole forma a mis poemas.

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