miércoles, 2 de marzo de 2016

Pare de sufrir

 Vamos. Tú,
¿De qué te lamentas?
Sufres tanto,
que el corazón no late, convulsiona.
 
Dices que la vida es dura,
que nada te sabe,
que tienes en la espalda
un cajón de tachuelas.
 
Vamos,
Tú. ¿De qué padeces?
En tu puta vida has pasado hambre,
nunca te fumaste en veinte días toda
la droga de la ciudad,
nunca le bajaste la sarna al pene
de un desconocido,
ni tienes idea de lo que significa
amanecer tirada en una acera,
medio desnuda,
llena de mierda y vómito,
llena de muerte.
 
¡Vamos!
¿Por qué sufres tanto?
Tú no tienes idea
de lo que sangra, suda y apesta;
no entiendes el por qué nos reímos
y lloramos como imbéciles
cuando comemos un pedazo de pan.
Habla de lo que sabes, de lo que tienes,
habla de tu casa linda,
de tus hijos lindos,
de tu cuerpo lindo,
de tu vida linda.
 
Deja de pregonar pendejadas,
sigue leyendo tus libros de tapa dura
en tu sofá,
y deja de apropiarte
de lo que no te pertenece.

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