domingo, 20 de marzo de 2016

RISA QUE DUERME

Descálzate,
pues el suelo que pisas es sagrado,
asómate a las páginas que nadie escribe,
arriésgate a morir
mientras me lees.

¿Reconoces mi letra?, ¿mi carne?
¿mis llagas?, ¿Mis crónicas?
están impresas en cada paso que das
en mi territorio.
 
Caliéntame, tócame
como si fuese la última vez
o la primera, es igual,
recuérdame que estoy viva
y que no he muerto de frialdad
en la gélida tundra de la calle.
 
Búscame en cada espacio de la acera,
en cada final fallido, en cada comienzo
igual al de ayer,
en cada orgasmo indiferente.

Grita cuando culmines, porque en la noche
mi rostro es el éxtasis de todas las miradas,
pero en el día
es máscara deforme, realidad y angustia,
cuerpo abandonado al tiempo,
risa que duerme.

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