lunes, 4 de abril de 2016

TEOREMA DEL RECHAZO

No temo por mí
o por los míos, entiendo la ansiedad
que han mostrado
por verme mal acompañada,
la prisa que tienen
de asistir a mi funeral
y celebrar con aplausos mi arribo
al campo de rosas muertas
y ojos tristes
que tantas mujeres lucen en el rostro
como un diploma.
 
No temo por ti, que seguramente
encontrarás otra alternativa
ilusa
que se preste a ser el andamio
de tu comodidad perpetua.
 
Desecha tus planes;
guarda
como si fuese una pieza coleccionable
el vestido blanco que no me pondré,
los hijos que no te di,
el hogar que no fue,
la chatarra que se acumula

en seres donde el tedio
devastó a la pasión, 
el verdugo a su víctima,
el silencio a la verdad,
estructura clásica
del amor que ofreces.
 
Este es el teorema del rechazo:
 
Es el clon de los días,
espejo que reúne a miles de cejas
presentes en los diarios, en los pechos
oprimidos por los titulares,

accidentes aéreos
y recetas de postres;
cuarto oscuro del que sale
la típica foto

de los que se quisieron tanto
que nunca pudieron ser felices.

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