viernes, 3 de junio de 2016

APRENDE A MATAR

Quítate esa ropa
con olor a quemado
y esa cara de incertidumbre;
de dónde venimos, no hay
puntos cardinales,
ni buenas intenciones,
no prospera el perdón 
ni las plegarias,
ni el raro aleteo de ciertos peces,
ni criaturas amables,
ni temporada de veda.

Pon de nuevo el rostro
en las horas
de aquellos antiguos índices,
pronósticos y sentencias
que nos vaticinaron una cloaca,
nos manosearon el odio,
nos lastimaron la carne,
y nos reservaron
un asiento exclusivo
en el excusado.

Usa el plectro solar
y acelera
el vano transcurrir de los sudores,
ahoga los pies en tus paredes,
roba el sueño
que hace reír a tantos extraños,
usa tu respiración pausada,
usa la cabeza, no la vagina,
usa las ganas de vencer
a la corriente, usa
tu obsesión por vivir
y aprende a matar
antes de que te maten los otros.

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