miércoles, 27 de julio de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA NOCHE LEVE

El viento no llega, el calor
recrudece,
el ladrido de un perro se asomó
en la distancia
mientras cuento las horas,
mientras tú estás distante,
y no tengo en mis versos
ni una triste esperanza.

No hay suave tornasol que no te evoque,
y no te he visto,
y no me buscas,
y te amo tanto.

La noche comienza recién,
el pronóstico del tiempo anuncia
mi deceso
por causa de la indiferencia
que fluye de los poros del verano
e inunda de sudor la madrugada.

Calor, más calor,
más ausencia de brisa,
más ganas de besarte, de dormirme,
más penas por querer
sin que me quieran,
más dádivas de amor que están clavadas
al fondo de los nimbos y las nubes.

Se ha callado el silencio,
es igual al de ella;
el calor se desata por colinas y valles
y me dice "no sigas",
y no puedo, no puedo,
no consigo que ceda la impiedad 
de la noche;
y de pronto ha llegado un susurro
apacible,
una nota asonante que me nubla
la espera,
que me arrulla despacio,
que me salva del tedio
y me deja dormida
al compás de una viola.

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