lunes, 18 de julio de 2016

LA PUERTA


Recibí desde el origen de los tiempos
la misión de ser umbral, paso, vertiente,
cruce de caminos, drama o comedia original 
de documentales y películas,
principio y fin de una jornada.
 
Me dijeron que debía ser madera, roble,
estuco, piel, carne de mi carne,
huesos de antiguos cementerios
penetrando las entrañas de la tierra
en busca de dolientes,
gemidos y lamentos.
 
Fui aniquilada por la peste,
en mi rostro están grabados
centenares de miles de jadeos,
eyaculaciones y penes deformes,
recuerdo de los imberbes.
 
Por amar el estudio,
por emprender mi camino, por vestir
y desvestirme a mi modo,
por leer cuanto libro bueno existe,
por elegir con quién fornicar y a quién querer
fui cerrada por inventario ;
pero por esas cosas de la vida,
abierta estoy.
 De ser puerta quise ser algo más:
decidí ser ventana, decidí ser viento,
dunas y mareas.
 
Me ordenaron ser ciega,
sorda, muda, invisible;  
me ordenaron ser la última 
de la fila de sumisos y conformes 
que van de pueblo en pueblo pidiendo 
derecho de admisión.
Me recomendaron colaborar,
me dijeron que para sobrevivir
debía decir que sí a todo,
y yo dije que no,
porque soy libre.  
 

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