sábado, 27 de agosto de 2016

LA BARBIE MORA

A mí no me digas morena, a mí
solo me llaman "negra"
los panas, mi hombre y mi madre.
En la escuela me decían Naomi,
en la policía, perra maldita,
y en mi reino de asfalto, preservativos
y heces fecales
me conocen como
"La Barbie mora".

For me, darling,
corren agitados cauces de ríos
de semen en las calles,
en mi honor son los dientes tatuados
en los testículos de mis amores,
desde y hasta mis besos,
encuentra su destino la cordura,
la fidelidad y los sobres de pago
de los habitantes, dueños
y arrendatarios de mi vagina.

Vente, dale papito,
recorre el tobogán de mi cintura,
libera ese animal que te atormenta
y aloja tu escroto entre mis pechos
para morirte de sexo y morbo
en mi vientre de almíbar.

A mí solo me buscan después de las diez,
a mí solo me dicen "negra"
los que me viven,
a mí me huyen las mujeres y el día,
en la noche soy
un sueño que se trepa en las entrañas,
un cardo que se clava en las carteras,
un limbo que se escribe en las paredes.

viernes, 26 de agosto de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL FIN DEL AMOR

Terminó la vaguada,
ya no se oye un murmullo, ni el ladrido
de un perro
retozando en el monte,
ya se fueron los gritos y las voces
de lluvia
que añoraban tu boca,
y se han ido de viaje
con destino a otro tiempo
donde nunca en la vida vivirán
mis poemas.

La pasión que perdura
en lagos y colinas muy distantes
no logró conmoverte,
no pude abrir los surcos ni la risa
que brota

del punto cardinal de tus abrazos
y no te hice quererme
porque nunca escuchaste
lo que mi soledad quería decirte;
que de amor nunca he muerto,
porque así estaba escrito,
porque aquí sigo viva.

No sientas compasión, no me conoces.
Todo me inspira,
todo ha pasado,
todo fue nada.

Se termina la veda,
nadie quiso mi carne, mis ojos,
mis versos. Nadie quiso
matarme;
este fue mi último poema de amor.

jueves, 25 de agosto de 2016

YO NO SÉ NADA

No seas sapo,
no me llames por mi nombre,
no me toques la puerta
mientras duermo. 
¿Hubo operativo anoche?
No sé.
Yo no sé nada de eso.
Yo no estoy pendiente de esas vainas.

Yo no sé nada, yo estuve
 en la frutería
haciéndole servicio a dos clientes,
yo no fui la que cantó
la zona
de cuándo y dónde
era la rumba.
 
Hay 7 tipos fumando,
cuatro putas trabajando
y un jibaro vendiendo.
Hay real,
relojes caros, un par
de zapatos de marca
y dos guayas dieciocho.
Apaguen las luces de las patrullas
y lleguen sin hacer ruido.
 
Yo pinto las uñas de tarde,
yo monto y cabalgo
en las noches,
yo chupo y succiono divino,
yo tengo vagina de piedra,
yo hice mi parte,
y pilas,
la plata es de ustedes,
pero la droga
es mía.

lunes, 8 de agosto de 2016

AFICIONADA A TUS MAZMORRAS

Yo soy aficionada a tus mazmorras.
Por ti haría de un encuentro
un día de fiesta,
por ti dejaría de ser un punto indeciso,
 desolado,
por ti volvería al mundo, 
a la universidad, a viejos tiempos,
a la cotidianidad del día,
a la casa sola,
a la piel gastada por los codos,
los vidrios y la espera.
 
Yo soy el remanente de otras muchas,
que solo viven
lo que sentencian
quienes nos matan.
Con gusto me partiría en dos, tres
y más porciones del pastel que conmemora
las arcas de la alianza y el romance
que siempre me hizo suspirar
viendo la televisión, el horario estelar,
el falo de todas las mujeres solas.
 
Por un segundo de dicha a tu lado
cerraría los ojos, los libros,
las puertas de todas las llaves,
las melodías que bailan
las hordas de invidentes
y las musas que gimen
y que lloran por costumbre.

En tu honor pintaría de blanco
las paredes y los techos
de todas las entrañas que conozco,
de todas las sonrisas taciturnas,
de todos los ovarios que me duelen,
de todas las verdades que se han muerto.
Yo vivo en el rincón de una memoria,
donde la calma
es un minuto extraño que no llega.

jueves, 4 de agosto de 2016

SIN HOMBRES

No se dilata más la espera,
se nos viene el closet

en la piel que llevamos.

No nos bastará vernos
con solo mirarnos,
ni volverás a decir
que nos volvimos locas.

No haremos nada
que ya no hayamos dicho,
no redactaremos ningún manifiesto
para arrancarnos la ansiedad
a mordidas.


 Nos apiadaremos del mundo infame,
de nuestros fluidos incontinentes,
de nuestros pezones erizados,
de nuestra soledad

sin pudor,
sin ropa,
sin hombres.

No hay nada entre nosotras
que no sea
la limosna que dejamos
a los pies de una cama,
después que todo culmina
y el día comienza.

miércoles, 3 de agosto de 2016

EL CATIRE

Pocas veces un ladrón podía despertar tanto miedo
en la negra golondrina de la calle.
Allá viene el catire”, susurraban las putas,
salían en carrera los indigentes, los borrachos
y los vendedores de droga
temblando ante sus bofetadas.

Nadie sabía su verdadero nombre;
su uniforme azul oscuro, ceñido, amenazante,
acechaba las esquinas de los barrios pobres,
el pánico se desataba al divisar a lo lejos
el brillo reluciente de su chapa
y los negros botines, 
una mala imitación de perro nazi.

La patrulla recorría cada calle bajando ventanillas,
bajando las luces de la perrera,
bajando bolsillos, penes y pantaletas,
pues todo el que quiere reinar en las aceras
debe pagar impuestos a la corona;
las moras vulvas,
si quieren base deben dar un porcentaje
al buen catire
que las protege de todo mal,
los jíbaros cancelan el tributo
cada viernes a la hora convenida;
si no hay dinero
se precipitará la redada con furia depredadora.

Llegarán los protectores de personas y bienes,
sus lenguas escupiendo semen y obscenidades,
peste de Jericó que sonríe
mientras arranca dientes
de todas las bocas abiertas.

No pude vislumbrar el fin de ese Lucifer
de alcantarilla,
solo di la espalda, me alejé para salvarme
y no verle nunca más,
pero lo recuerdo en esas ocasiones extrañas
en que no escribo
y me siento a ver
aburridas películas de terror.