viernes, 14 de octubre de 2016

LAS VOCES DE LA SARNA

Tú no quieres amor,
tú no buscas un reposo
a la desesperada costumbre
de elegir
a la mujer equivocada.
 
Tú te acabas y te pierdes
en el caos de sensaciones
tan mórbidas e intensas,
que solo duran una pipa,
una cabalgadita
o una mamada.
 
Tú no sientes, tú
no piensas con cordura,
tú no crees
-muy en el fondo
de todas tus vertientes seminales-
que yo soy
la almohada antialérgica
de tus noches,
el programa de tv de los domingos,
la cuidadora de tu madre,
la comida caliente
de tus días.
 
Tú me sueñas, yo te dejo,
yo soy el origen de las voces
de la sarna,
la carne venérea;
de mí fluye el placer
sin descanso
de los penes obsesos
por redimir
a una bestia que no acaricia para amar,
sino para que nunca
la olviden.


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