sábado, 27 de febrero de 2016

EL SEXO, EL QUÉ, Y EL DIVINO RAMOS SUCRE

Cuando
el divino Ramos Sucre
expulsó al qué del verso y la vulva,
también te lanzó-sin conocerte-
al destierro de los eunucos
y los amantes de la cursilería.
 
Tú me olvidas, poeta, tú te llamas poeta;
tu escribes toneladas de atún en escabeche
enlatado, listo para comer en unos versos 
que ni siquiera a ti te perturban.
 
Yo me acuerdo, yo me mimo,
yo me excito con Ramos Sucre,
a mí me falta lo que a él le sobra,
me faltan años de retórica,
me falta sexo,
me falta el desbocado latido
de mis pechos brillantes,
me falta el morbo de tu miembro
escondido en montones de sosos poemas.
 
Y Ramos Sucre, monaguillo apenas,
lanzó un qué
desde mis húmedas entrañas:
 
Que me tomes,
que me comas,
que me bebas,
que me penetres,
que me des,
que no te detengas,
que no te vayas sin mí,
que no quiero seguirme acostando
con mi profesor de Semiología,
que me vuelvas loca,
que inspires erotismo
desde el símil cavernoso de tu pene,
que dejes de escribir morralla.
 
Que me hagas acabar
antes de que acabe contigo
la poesía.

miércoles, 24 de febrero de 2016

A LA AMIGA AUSENTE

Extrañarás el verde, cuando el invierno llega,
se expandirá lo triste cuando la fe se marcha,
qué carta es importante si nadie nos la entrega,
qué copo hay en la nieve, que no se vuelva escarcha. 
 
Un cielo sin estratos por la bestial ausencia
de quién nos ha querido con ganas, con los labios
dormidos en los versos que claman tu presencia,
que no han besado espinas, dolores ni resabios.
 
¿Qué acaso no te han dicho las piedras del camino
que todo te reclama, te anhela, te divisa
buscando entre las faldas maternas del destino
tu casa de Guacuco, tus gatos, tu sonrisa?
 
Qué cosa esperaremos con la ilusión perdida,
qué soledad aguarda que el tiempo no disuelve,
si el mundo ha perecido por una despedida,
y el mundo resucita, cuando mi amiga vuelve.
 
(Para Ima Rosa Rivas Varela, amiga siempre)

miércoles, 17 de febrero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL ORGASMO

El fenómeno
se inicia en el iris,
la excitación es producto
de una consecutiva serie de miradas
que buscan la horizontalidad
de un sofá, de una mesa,
del suelo que siempre es una opción,
de la cama que obsesiona.
 
El entorno
originalmente lleno de música y ruido,
muestra silencio,
para luego oxigenar el aire
con el rumor melodioso, rítmico,
que viene de tus pechos agitados
por la presión sanguínea.
 
Luego, ante el impacto
de verte enrojecer
entre sábanas de seda,
inicio el ascenso
al monte de venus rasurado,
su cima coronada de sudor y endorfinas,
cuajado de metáforas húmedas. 
 
Toda yo, múltiples manos, ganas, lengua;
toda tú, grito prolongado,
salmos y oraciones cadenciosas.
Dios, que me haces, sí, ahí,
dame, dios, dios,
dios...
 
La cornea, gracias
a la tierna textura de tu clítoris
en un momento indescriptible
se dilata
hasta el extremo borde de tus labios,
hasta el diafragma quiebre de tus besos,
hasta el asombro mismo de mi fuerza.
 
De pronto, todo estalla;
todo me has dado,
todo termina.
 
Nos sorprende un tropel de risotadas,
una ternura apremiante,
una jarra de te,
un baño juntas, un emparedado
hecho con ansias
y un sueño azul, muy parecido
al amanecer que se aproxima.

martes, 16 de febrero de 2016

Brasil no es Berna

 
El programa de Alfred Hitchcock
era a las 8 p.m.
Cuando comenzaba la función,
comenzaba mi confusión.
Mi hermano me decía loca.
 
Él veía
–seguramente tú también–
la barbilla, los ojos y el clásico perfil
del director, pero, yo no,
yo no veía una cara de leyenda en curso,
yo no veía Los Pájaros,
ni Marnie,
ni a Grace Kelly buscando Europa.
 
Yo veía una e, una e inmensa,
una doble curva, un signo, una
senda ascendente,
una señal de transito,
yo veía una letra
repartiendo trompadas para sobrevivir,
yo veía solo para mí.
 
Creo que por eso soy zurda.

lunes, 8 de febrero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA NADA

Habito en una escala de notas sin razón,
el sol ya no es el astro que brilla por doquier,
la musa no es la diosa que fluye en alta mar,
el verso ya no es nada de lo que quise hacer.

Insisto en mi furtiva y acólita visión
de aquello que no existe, pensando que es así
que vivo y permanezco sobre lo material
que en nada me cautiva, que nada es para mí.

Dos voces me enloquecen, me incordia la primera,
me enrostra mis fracasos con clara decepción,
y apunta entre las líneas azules de un cuaderno:
¿Por qué perdiste el tiempo con letras sin valor?

¿Por qué te has sometido a la imposible espera
de quién escribe a ratos sin más motivación
que ver crujir las hojas, las ramas y el averno
pasar como la espuma, como he pasado yo?

No hay nada, nada, nada, que pueda ante mi suerte
plasmar en un estudio, que es el invento loco
salido de las carnes sin gracia ni matices
de quien está tan sola, de quien está tan solo.

Y nada fue más grande que la voz que afirmaba
aquello que en las noches escucho al evocar
sin que yo sepa donde, ni cuando, quién, ni como
me empuja hacia adelante, me empuja sin cesar.

Y toda mi tristeza se va y me dice adiós,
porque a tan rara estirpe yo debo mi linaje,
los que producen nada por todo capital
y de la nada siembran sus versos en el aire.

Y el fondo de la nada me pide al escribir,
que nada, nada, nada me impida proseguir.

miércoles, 3 de febrero de 2016

SEXO EN PROSA

Cada vez que paso por la calle del Taco, recuerdo cómo nos conocimos. 
Tú me viste cuando caminaba por la acera a casi cincuenta metros de mi casa;  yo te vi justo cuando cruzaste la calle y te detuviste en la vidriera de la panadería mirando churros, bollos y acemas sin perderme de vista. 
Guardé las llaves en mi bolso, aplazando mi decisión de llegar a casa e impulsivamente seguí derecho y entré a la panadería.
Pude sentir tus pasos detrás de mí, dando inicio a un ciclo tan natural como las fases de la luna, las mareas, el origen del morbo, la humedad y las inundaciones periódicas.
No medió una sola palabra entre nosotros, solo el roce de tus dedos en mi espalda, indicándome a donde debía ir. 
Llegamos al fondo del establecimiento donde la puerta de un baño se nos ofreció en bandeja, como si esperase por nosotros.
Mientras cerrabas la puerta del baño y me sonreías, recordé una frase que me gustó siempre: 
"El sexo es tan breve que no necesita dormitorios, solo requiere de ciertas puertas abiertas" 
Todo lo demás fue cosa de un minuto o un siglo, eso no importaba. 
Te recuerdo jadeando, empujando, presionando, sí, empujando, mordiendo, besando, sí, dame, sudando, suplicando, gimiendo, empujando. Acabando en un orgasmo tan intenso que parecía no terminar nunca.
Lo demás sucedió más rápidamente aun. Me subí las bragas, me pinté los labios, arreglé mi cabello, mi ropa, tomé el bolso y me fui a casa. 
No volví a saber nada de ti hasta hoy, cuando te vi entrar a la panadería junto a tu familia mirando bollos, churros y acemas.
Pagué mis comestibles y me despedí de la humedad de tu semen, una puerta abierta por un instante. 

lunes, 1 de febrero de 2016

TE LLEVASTE CONTIGO LA ESQUINA

¿Por qué de todos los colores existentes,
de todos los marcos degradables
y todas mis citas frustradas,
tuvo que ser la tuya la más deseada?
 
¿Para qué vive la nostalgia
de rodillas, soportando
la arritmia involuntaria que llega
por la constante pérdida de aire?
 
La noche no entiende
de escritura por encargo,
no es la sede de mis desvaríos
 ni es causa de mis ojos brillantes,
solo me hizo volver

al punto de partida.

Yo quise morir primero,
yo entendí que
al irme antes,
no dolería tanto la espera.


Yo quise irme primero,
pero lo supiste,
y como siempre,
corriendo como nadie,
volando en la humareda,
amando sin amarme,
viviendo entre mis manos,
te adelantaste
y te llevaste contigo la esquina.