jueves, 31 de marzo de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL ORBE

Al inicio del fin,
donde el tiempo y la distancia
eran infantes y el universo era tan chico
que se podían tocar las nebulosas,
la tierra dormía
y el sol era el satélite del orbe.
 
El tímido astro rey era un plebeyo,
era un otoño
de ojos sesgados
y manos suaves.
 
Muy cerca de la tierra, de sus ojos,
vela su sueño
y en un abrazo
espera y calla.
 
La tierra despertó, sorprendida
al sentir las manos
que llenaron de verde su Amazonia,
y una cascada brotó de sus pupilas
y toda ella fue un río de agua, árboles y niebla.
 
El sol comenzó a iluminarse,
a hervir
nadando entre ríos, surcando
los mares
de la mujer que amaba estar dormida,
del aire que cortaba en dos el tiempo,
del orbe que jugaba a ser planeta.
 
La tierra, fuera de su eje,
cayó en un tobogán
hasta un abismo y no quiso regresar,
porque no había pasaje de retorno
hacia un sol que al tocarte, quema.
 
Desde esos días nunca más
volvieron a verse
y la tierra se pobló hasta el delirio
con los descendientes de aquella aventura.
 
Los últimos habitantes del cielo
se abrieron en dos al dormir
y se marcharon
de la misma forma en que la tierra lo hizo
cuando vivió con el sol,
milenios atrás,
y ya no pudo hacerlo
porque el sol le dolía.

martes, 29 de marzo de 2016

EL ANILLO

El anillo que llevas en el meñique
derecho, pagaría dos meses
de comida
en este lado del charco.
Me conformo con eso, no vengas
a mamar con tu cajita de música:
 
Que ojalá salgas de eso,
que ojalá ganes plata,
que ojalá tengas suerte,
que ojalá te salgan morocotas
en la vagina.
 
La gente puja, lacra, reza
por mí, pero,
¿Algún día saldré de la ñoña?
No, por eso
el anillo que llevas
pagaría mis llagas
en una noche de droga y ron.

domingo, 20 de marzo de 2016

RISA QUE DUERME

Descálzate,
pues el suelo que pisas es sagrado,
asómate a las páginas que nadie escribe,
arriésgate a morir
mientras me lees.

¿Reconoces mi letra?, ¿mi carne?
¿mis llagas?, ¿Mis crónicas?
están impresas en cada paso que das
en mi territorio.
 
Caliéntame, tócame
como si fuese la última vez
o la primera, es igual,
recuérdame que estoy viva
y que no he muerto de frialdad
en la gélida tundra de la calle.
 
Búscame en cada espacio de la acera,
en cada final fallido, en cada comienzo
igual al de ayer,
en cada orgasmo indiferente.

Grita cuando culmines, porque en la noche
mi rostro es el éxtasis de todas las miradas,
pero en el día
es máscara deforme, realidad y angustia,
cuerpo abandonado al tiempo,
risa que duerme.

sábado, 12 de marzo de 2016

ATACAMA Y LA MEMORIA DEL SALITRE

(A mi amigo Augusto Acosta. Al Chile que nos inspira)
Atacama, vientre del norte,
pechos suaves,
carne desnuda abierta al beso;
al fin, tú y yo a solas
en esta madrugada febril,
mordidas a puro sexo,
  borrachas de soledad,
dunas y poemas.

Mujer, jamás
vi un cuerpo igual,
jamás crucé los dedos por enlazar
unas piernas como las tuyas,
jamás perdí
la noción de lo real al irme
a tierra
ante el cálido estío de tu orbe.

Eres perversa,
no me advertiste que
al lamer tu geografía,
un tsunami de sabores y tormentas
se podían producir
desde mis papilas en celo
a lo largo y ancho
de toda aquella región dura,
ardiente, poblada
de fluidos, roca ígnea,
cieno vivo de lo que una vez fuera
la memoria del salitre.

Hay arenas que buscan con descaro
el erótico verso que las tiente,
y desiertos que nos comen sin piedad
hasta culminar la poesía.

jueves, 10 de marzo de 2016

MARIPOSA, SEXO Y POESÍA

Cuando es de día, nos cubre
y nos acosa
un cruel presagio,
cuando gira la tierra
en torno al sol, un año muere.
 
Cuando te levantas
luces como una mariposa
atenta al ruido
y a la respiración acompasada de mi pecho
en plácida armonía con el sol
que distribuye espacios de luz
entre las sombras.
 
Cuando te tuve, ya era mayor
y tus diecisiete años eran un atentado
contra la moral, los mandamientos
y los devocionarios,
ya era tarde para el sexo demandante,
ya era tarde para hervir
de pasión,
ya era tarde para volver a casa.
 
Cuando me amaste
no pasó nada ni antes ni después,
cuando te dije que sí,
sonreíste;
y eras, en verdad,
el vivo retrato de una mariposa.
 
Cuando te fuiste
no lo sentí,
cuando yo me marché
no me pasó por la cabeza que jamás volvería,
pero sé que aún estás
porque escucho tus alas batir
en la respiración acompasada de mi pecho,
dándole forma a mis poemas.

domingo, 6 de marzo de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA MUJER

Aquí estoy, mi señor,
al extremo final de todas mis mañanas,
viendo caer las hojas y la vida
en pos de tu voluntad.
 
Heme aquí, Ulises erecto,
a tu servicio,
a tus pies, jadeante,
esperando por el divino fulgor
de tu mirada, por tus manos

apretando mis pezones
que derraman gotas de sexo
mientras tú sueñas
con poseer el mundo.
 
El tedio y la soledad me responden
y anuncian otras epístolas
con capítulos diferentes,
y un solsticio en mis pensamientos.
 
¿Qué extraño embrujo ha invocado
a los antiguos espíritus de mi madre
y mis hermanas,
postradas al igual que yo en espera
de un miembro

que ya no perturba, somete ni emociona?

¿Qué ha sido de ti, mi señor,
que en la distancia
te borras, a la cabeza de tus ejércitos,
mientras mi carne envejece,
mi espera se cansa
y mi humedad, conspira?

¿Qué se perdió de ti, en medio de tantas victorias?
 
La respuesta la hemos conocido
a través de centurias de obediencia,
las crónicas de tus hazañas han sesgado
a las sombras, diosas sumidas
en la oscuridad y el miedo,
en las sábanas de seda de tu cama.
 
Se desvanece la herida, se edifica
en territorio fértil
el verbo que nunca antes se dijo,
el nuevo pedestal de nuestra estirpe.
 
Y declaro que yo,
diosa dominada por
siglos de horror,
dejo de ser pieza coleccionable,
dejo de ser jarrón etrusco, trofeo

de los héroes que celebran
en mi cuerpo sus victorias,
para ser lo que siempre he soñado,
ser yo,
ser libre.
Ser.

sábado, 5 de marzo de 2016

ESTIGMA

La herida, aunque muchas décadas
hayan transcurrido, quiebra
y se abre,
sobretodo a solas.

La llaga es mitad ira, mitad
abatimiento, 
no sana, no seca, no cambia de ropa,
no silba ni habla
a menos que la obligues.

Las arcas del tesoro que una vez
hubo en ella
quedaron vacías después de la epidemia,
y muchos aseguraron
que nadie quiso
llevársela, pero todos mentían;
con más de uno viajó,
escondida en la vulva, en la médula,
en el orgasmo que sueña,
en el istmo de Corinto,
en la desesperación por asirnos
al cielo artificial que nos pintaron
para salvar la vida.

Conmigo está, pero no me molesta.

Es la particularidad del estigma,
unos lo llevan para que duela
y les devore las entrañas
por toda la eternidad,
yo lo guardo para que sea verso,
hoja en blanco
y pluma para escribir.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Pare de sufrir

 Vamos. Tú,
¿De qué te lamentas?
Sufres tanto,
que el corazón no late, convulsiona.
 
Dices que la vida es dura,
que nada te sabe,
que tienes en la espalda
un cajón de tachuelas.
 
Vamos,
Tú. ¿De qué padeces?
En tu puta vida has pasado hambre,
nunca te fumaste en veinte días toda
la droga de la ciudad,
nunca le bajaste la sarna al pene
de un desconocido,
ni tienes idea de lo que significa
amanecer tirada en una acera,
medio desnuda,
llena de mierda y vómito,
llena de muerte.
 
¡Vamos!
¿Por qué sufres tanto?
Tú no tienes idea
de lo que sangra, suda y apesta;
no entiendes el por qué nos reímos
y lloramos como imbéciles
cuando comemos un pedazo de pan.
Habla de lo que sabes, de lo que tienes,
habla de tu casa linda,
de tus hijos lindos,
de tu cuerpo lindo,
de tu vida linda.
 
Deja de pregonar pendejadas,
sigue leyendo tus libros de tapa dura
en tu sofá,
y deja de apropiarte
de lo que no te pertenece.