miércoles, 29 de junio de 2016

CUANDO MÁS ME PUEDE

Hay un huésped
enquistado en mi carne,
en las curiosidades de mis sienes,
hay un sudor incipiente
que olvido,
plaga microscópica en mis uñas,
flema que duele, sonroja
y obliga a proseguir.

Turba convertida en panacea,
gel prehistórico
constituido por cientos de gotas,
noches y recuerdos 
de otra vida.
 
Cándida, lóbrega, ahumada,
devoradora de lápices,
proteína de papeles arrugados,
almohada de versos,
pandemia necesaria,
viruela que escribe
cuando menos puedo
y que yo escribo
cuando más me puede.

viernes, 24 de junio de 2016

LO PRIMERO Y LO ÚLTIMO

El que se arrebata sabe
que el hambre no importa,
el sueño no llega,
el miedo nos retuerce las vísceras,
nos voltea los ojos
y nos hace vomitar.
 
El humo es desayuno,
almuerzo y comida,
pupilas dilatadas,
miedo constante, sudor,
sarna,
piojos y liendras.
 
Lo primero que desaparece
son las uñas, los nombres,
el hogar,
el blanco de los ojos,
las suelas de los zapatos,
la ropa limpia,
la solidaridad de la gente. 

Lo último que se va, es la tristeza.

jueves, 16 de junio de 2016

EL VIRUS DE ESCRIBIR

Me dijeron en alguna parte que la enfermedad 
es una herramienta, 
observé en los ojos sesgados
de los orientales
toda la sabiduría sobre el cuerpo 
y me dediqué a leer,
-con prevalencia a pensar- 
en las pausas silentes del virus 
que ha decidido ser mi huésped.
 
La poesía enmudece por segundos,
pero no se arredra y diagnostica:
 
El dolor insoportable es una excusa,
la fiebre es un síntoma
del calentamiento global,
un formulario sin concluir,
y la inflamación 
una pausa para descansar.
 
Yo, sorna cómo soy, 
entiendo que el derrumbe 
de todas mis articulaciones, 
el humus de todas mis canas, 
la crisis de toda mi vida,
los hoyos que adornan mi frente 
no son motivo de pena;
soy una sobreviviente,
amo al perro que no tengo,
al mundo que no he visto,
la casa que me habita, 
el cielo que es un límite, 
las letras que me escriben.
 
Amo a tal grado mis pandemias
que mis manos se inflaman, 
la fiebre sube, mi piel se eriza, 
plasma, brota 
en milésimas porciones de mi carne, 
en el sueño nonato y el futuro esquivo,
en cantigas y ventanas al sol
mientras sigo adelante, mientras padezco
como si fuera a morirme
el virus lacerante de escribir.

martes, 14 de junio de 2016

AMOR CABALLO


¿Cuántas veces te dije
que el sexo tiene que ser bestial
o aburre?,
¿Dónde magnificaron
al aparato genital masculino,
revistiéndolo de propiedades inexistentes?. 
Lo ignoro,
pero obviaron lo importante: humildad.

El pene no es sencillo, no es modesto,
miente compulsivamente,
se alaba, magnifica, presume
de correr con tanta vehemencia,
que pasa de largo
y hace el papel de tonto.

No me toca consolarle, le doy crédito
al sexo animal que nada dice,
que calla;
nos ha dejado sin habla tanta fuerza,
tanta territorialidad en un abrazo,
tanto ser ambiguo en el amor caballo,
crin desparramada al viento,
frio suelo contra mi espalda,
trote, cabriola,
fugaz gorjeo que fluye
del sudor de nuestra carne.

Cada quien toma posesión
de su entrepierna
sin compartir tanto credo necio,
porque no es más intenso
el que más corre.

sábado, 11 de junio de 2016

AMÉN DE MIS UÑAS

Hossana.
Alabaré mi nombre,
amén de mis negras uñas,
escupiré las hostias que comieron
los profetas,
los que se lanzaron en parapente,
buscando la justicia de dios,
que ha perdido su camello
en el Sahara.

Hossana,
envolveré mis oraciones 
en papiros
aliñados y humeantes,
abriré las escrituras y en segundos
me fumaré el infierno
que me dieron por tierra.

No entiendes, no sigas tu prédica,
no me hagas perder el tiempo
porque la vida se despide,
riéndose de todos nosotros.

Glorifícame, escribe en sánscrito,
imprime en mi vulva
el nuevo testamento,
clávame en todas las paredes
y avisos comerciales,
mientras los perros comen
las sobras de mis entrañas.
 
Llámame puta, ciega, carga,
qué rico,
llámame cuando gustes,
llámame impía y hereje.
En estos predios,
Dios no existe.

miércoles, 8 de junio de 2016

LA CACHORRA

Era hermosa
cuando la luz huía y la penumbra 
disimulaba a medias los golpes y cicatrices
que su cuerpo guardó como testimonio
de numerosas peleas.

Nació para engendrar
grandes camadas de mamíferos
su vientre de juguetería
y masturbaron a cientos de primates
sus manos negras por la borra de la calle.
 
Su dentadura, insólitamente completa,
era una fila interminable de besos,
castillos de naipes, chillidos,
tierra, purgatorio, semen,
soledad a prueba de balas
y sonrisa de alfombra roja.
 
No hablaba del futuro 
ni de todos los hijos olvidados;
apenas rompía fuente, salía la placenta,
el feto, el estorbo, apenas
cortaban el cordón umbilical
volvía La Cachorra a las esquinas, y allí,
en el retén pintado de lluvias
quedaban los vástagos de la perra
en manos de la suerte.
 
Ay de las calles,
faro de la noche, prisma de miseria,
mujer sin acertijos ni mañana,
voz de hombre diciendo en la oscuridad:
"Quiero a la cachorra"
y la Cachorra iba
a chuparle las ansias,
a chuparle los miedos,
a chuparle la sangre.

lunes, 6 de junio de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL AMOR QUE TRASCIENDE

Hay cosas que, a tu lado, simplemente
no existen,
hay sellos postales de rara procedencia,
fechas que nos anotan,
nos llaman, nos sonríen y animan;
nunca fue el mundo más amable,
los mares más llenos de tez horizonte
y el ruedo más hilo,
que ese día que, sin conocerme,
te sentaste a mi lado a llorar en la escuela
porque me gritaron "gorda".
 
Éramos de la talla de los ositos de felpa
y las esculturas monumentales,
padecimos de afecto y gigantismo,
los pies nos duraban una cuadra
y un año era una sandía
en tiempos donde la cena era sopa
y nuestro desayuno, una alborada.
 
Te mudaste a los doce,
te llevaron a un valle donde
los océanos se congestionaban
por el paso de los trenes y fases de la luna;
no volvimos a vernos hasta la primera poesía,
las dos abrazamos al deseo
que nos mantuvo juntas. 
 
Hay cosas que, contigo, se han perdido
y no importa,
he perdido las llaves, el pudor y la espera,
no volví a sospechar otros dedos curiosos
que no fueran los tuyos,
ni froté otra mejilla, ni corrí hasta morirme
para estar en la estancia
sudorosa y turgente
de tus pechos rosados,
de tu espalda en la hierba
y la piel en suspenso de tu fauna candente.
 
He perdido ese gusto por la sal
y las dietas,
nos navegan al norte,
en un pueblo que nadie localiza
en el mapa,
en las pausas escribo 
sobre todas las cosas,
y tú aplaudes mis versos
y me miras, callada, 
y me chocan los autos, los aviones, la gloria
de morirme en los brazos
del amor que trasciende.

viernes, 3 de junio de 2016

APRENDE A MATAR

Quítate esa ropa
con olor a quemado
y esa cara de incertidumbre;
de dónde venimos, no hay
puntos cardinales,
ni buenas intenciones,
no prospera el perdón 
ni las plegarias,
ni el raro aleteo de ciertos peces,
ni criaturas amables,
ni temporada de veda.

Pon de nuevo el rostro
en las horas
de aquellos antiguos índices,
pronósticos y sentencias
que nos vaticinaron una cloaca,
nos manosearon el odio,
nos lastimaron la carne,
y nos reservaron
un asiento exclusivo
en el excusado.

Usa el plectro solar
y acelera
el vano transcurrir de los sudores,
ahoga los pies en tus paredes,
roba el sueño
que hace reír a tantos extraños,
usa tu respiración pausada,
usa la cabeza, no la vagina,
usa las ganas de vencer
a la corriente, usa
tu obsesión por vivir
y aprende a matar
antes de que te maten los otros.