domingo, 1 de enero de 2017

LA REDADA DE ESTE AÑO

La redada de este año
fue la más dura de todas;
nos azotaron con unos cables
gruesos, teñidos de sangre
y trozos de piel desprendida
por causa del humo, la hiel y la miseria.

La policía llegó
como llegan los ladrones al control;
callados, con los dientes listos
a devorarlo todo,
con los traseros dormidos y las botas pulidas,
con la sonrisa perversa del que goza
cuando mata.

La redada es un cuarto
tan oscuro como las cuevas prehistóricas;
allí te arrojan para que mueras de frío
y pandemia, para que mires
el cieno indescriptible de tus uñas
comidas de miedo,
arrebatadas de soledad.

Ya se fueron;
me dejaron dos marcas oscuras
en las piernas,
me tatuaron la vida de añil en las cordales,
me soñaron las hordas tan crueles, tan difusas,
como la madrugada que todo se lo lleva,
y el lejano recuerdo
que aún vaga por la noche.


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