domingo, 30 de abril de 2017

BEFORE BREAKFAST

Es viernes, es verdad, 
por ello
no me ocuparé de la revolución 
y sus nuevos ricos con antecedentes criminales
y cocaína en el ano, hablaré 
de lo que para mí significa escribir.

A las buenas personas que piensan que yo 
me dedico a esto porque no tengo 
nada más que hacer, es cierto,
es lunes, es verdad.

Eso hago. 
Es una manía, es un viaje,
es mirar un papel en blanco
y sentarme a rayarlo 
todo el tiempo, todo el capítulo
donde la mujer de mis sueños 
se une a mi delirio y me ahoga
con su boca de Circe mermelada.

No salgo a ninguna parte, no sufro 
de claustrofobia, no llamo a nadie, nadie 
me llama a mí y espero 
que siga igual; espero que llueva, 
que llueva, amo a mi hermana porque
me hace reír y yo a ella, 
no ando averiguando, 
fisgoneando y contemplando 
la vida de nadie, porque nadie me interesa, 
solo yo.

Es mi ego desmedido 
mi modo de escribir;
mientras más vieja me pongo, 
más lesbiana soy.

Ahora sí, como dije al principio.
Es cierto,
es viernes, es verdad.

viernes, 14 de abril de 2017

ESTUDIO POÉTICO DE UNA MUJER SOLA

La gula y la pandemia que desola
los pueblos y ciudades sin estrellas,
cruje de espanto,
baja al escroto,
suda y erecta.

La peste que por aquí pasó
se llevó a toda la cristiandad,
solo quedaron las cangrejeras,
las hordas de pupilas dilatadas
y la risa de algunos dientes.

El cielo que alguna vez vivió
en mis párpados, cejas y pestañas,
no presintió el peligro de perder
lo que más se quiere
para empezar a añorar
lo que más nos odia.

Los hombres que sobre mí pasaron
arremetieron sin piedad 
contra mis sueños;
cardos de papel, lirios de alfileres
pegados en las curvas y las líneas
que van hasta el abismo de la sangre.

La gente que por aquí pasó
se echó a dormir
y se fueron en silencio
por no amarme.