viernes, 14 de abril de 2017

ESTUDIO POÉTICO DE UNA MUJER SOLA

La gula y la pandemia que desola
los pueblos y ciudades sin estrellas,
cruje de espanto,
baja al escroto,
suda y erecta.

La peste que por aquí pasó
se llevó a toda la cristiandad,
solo quedaron las cangrejeras,
las hordas de pupilas dilatadas
y la risa de algunos dientes.

El cielo que alguna vez vivió
en mis párpados, cejas y pestañas,
no presintió el peligro de perder
lo que más se quiere
para empezar a añorar
lo que más nos odia.

Los hombres que sobre mí pasaron
arremetieron sin piedad 
contra mis sueños;
cardos de papel, lirios de alfileres
pegados en las curvas y las líneas
que van hasta el abismo de la sangre.

La gente que por aquí pasó
se echó a dormir
y se fueron en silencio
por no amarme.