miércoles, 15 de agosto de 2012

HUELLAS

Te miro caminando por la calle
sin dar un paso atrás,
para salir de la fila y alejarte.
Te observo 
desde el margen izquierdo
de un papel sin borrones amables,
apelmazado de rayas, óvalos y asteriscos,
consecuencia de miles de dudas,
sordo de silencio, constante.

Cuando escribes, se abre un límite,
dejas una huella en la ventana,
llevas al papel la viva esencia
de aquél que se rehusa 
a dar la espalda a los sueños, 
al horizonte del alma.

Escribe, no atiendas
al mundo que se inmola,
no escuches el mismo "no se puede",
descarta a los inútiles, avanza,
escribe y no cedas;
ve tras el libro abierto 
con hojas siempre verdes,
como puerto final de la memoria. 

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