martes, 17 de junio de 2014

EL HUERTO DE MI HERMANA

Amanece, 
el patio cementero 
decorado de alambre dulce y ganchos de ropa 
luce hoy una nueva apariencia. 

El rincón lleno de piedritas secas 
y tierra comprimida 
le da el pasaporte al cebollin recién nacido
y a la fragante albahaca 
cultivadas en hermoso recipientes 
de refresco de cola. 

Mi hermana es la terrateniente 
de los tréboles de la buena suerte, 
de las ensaladas frescas y el guiso ecológico; 
aunque debe batallar
con la creciente codicia
de las hormigas rojas,
los guaripetes abusivos
y algunos machorros ladrones 
que toman por asalto su incipiente huerto. 

Yo me siento a escribir un poema 
sobre el milagro de los días,
sobre la caja de cartón
llena de orégano y esperanzas. 
Yo; al igual que ella, 
he pataleado muchas lloviznas 
para ver crecer el fruto
de las manos y la perseverancia, 
e igualmente celebro
como una gran victoria  
que el verdor prolifere
sobre el cemento y la piedra.

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