jueves, 16 de junio de 2016

EL VIRUS DE ESCRIBIR

Me dijeron en alguna parte
que la enfermedad es una herramienta, 
observé en los ojos sesgados
de los orientales
toda la sabiduría sobre el cuerpo 
y me dediqué a leer,
-con prevalencia a pensar- 
en las pausas silentes del virus 
que ha decidido ser mi huésped.

La poesía enmudece por segundos,
pero no se arredra
y diagnostica:
El dolor insoportable es una excusa,
la fiebre es un síntoma
del calentamiento global,
un formulario sin concluir,
y la inflamación 
una pausa para descansar.

Yo, sorna cómo soy, 
entiendo que el derrumbe 
de todas mis articulaciones, 
el humus de todas mis canas, 
la crisis de toda mi vida,
los hoyos que adornan mi frente 
no son motivo de pena.

Soy una sobreviviente, amo
al perro que no tengo,
al mundo que no he visto,
la casa que me habita,
el cielo que es un límite, 
las letras que me escriben.

Amo a tal grado mis pandemias
que mis manos se inflaman, 
la fiebre sube, mi piel se eriza, 
plasma, brota 
en milésimas porciones de mi carne, 
en el sueño nonato y el futuro esquivo,
en cantigas y ventanas al sol
mientras sigo adelante, mientras
padezcocomo si fuera a morirme
el virus lacerante de escribir.

2 comentarios:

  1. Hace mucho que no te visito, he estado bastante liada, pero intentaré volver pronto.

    Un abrazo!

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  2. Un virus Maravilloso que espero nunca te abandone.

    Mil besitos y feliz domingo, Emilia.

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